Tanto en la vida como en el amor ser guapo y atractivo tiene sus ventajas, pero las personas que ligan más no son siempre las más agraciadas

Tanto en la vida como en el amor ser guapo y atractivo tiene sus ventajas, pero las personas que ligan más no son las más agraciadas físicamente, sino las que mejor practican el arte del flirteo. Todos tenemos el típico amigo tirando a feucho que no para de ligar, y no es una cuestión de magia: a buen seguro conoce el tipo conversación, miradas y movimientos que deben realizarse para llevarse el gato al agua.

La doctora Monica Moore, psicóloga en la Universidad Webster de St. Louis (EEUU), presentó el pasado octubre un estudio sobre la forma en que ligan los solteros.  Moore analizó la forma en la que ligan hombres y mujeres en bares, centros comerciales, entornos educativos y, en general, todos los sitios donde la gente suele conocerse. En su opinión, ni hombres ni mujeres “entran” a alguien por su aspecto físico, lo hacen porque se han fijado en la persona gracias a una serie de señales, como la sonrisa o el contacto visual, que les aportan confianza y la sensación de que su objetivo está disponible.

Si consigues llamar la atención de la persona a la que planeas conquistar tienes parte del trabajo hecho. Una vez que ésta ha mostrado su interés, sólo tienes que seguir una serie de pasos para lograr aquello que desees, ya sea conseguir su teléfono o amanecer con ella en la cama. Esto es lo que debes hacer para ligar con éxito.

1. Sonríe

Sonreír a alguien es una manera de decirle que te ha llamado la atención de entre un grupo de gente y que sientes una mínima empatía hacia él. Pero no se trata únicamente de una señal con el objetivo de que la otra persona se entere de nuestro interés por ella, sino que también es una manera de resultar más atractivo ante la otra persona. El simple hecho de que alguien se interese por nosotros suele hacer que, además, nos llame más la atención en el plano sexual.

2. Trabaja tu atractivo

Existen esencialmente dos tipos de atractivo. El estático (que viene marcado por preferencias biológicas, iguales para todo el mundo), puede ayudar en el flirteo, pero no podemos hacer nada por modificarlo si no queremos pasar por el quirófano. Pero el atractivo dinámico, que es si cabe más importante, viene determinado por una serie de aspectos que todos podemos trabajar.

Todos nos hemos sentido atraídos en alguna ocasión por alguien que, sin ser especialmente guapo, tenía “algo” que nos hacía tilín.  Ese “algo”, ya sea la forma de andar, de reír o de gesticular, es lo que se conoce como atractivo dinámico y nos sirve para expresar nuestras emociones y mostrar nuestra personalidad al mundo. Es, en definitiva, el carisma de cada persona, como bien define la RAE, la “especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar”.

El lenguaje corporal y hablado es fundamental para construir nuestro carisma: por ello las personas divertidas suelen tener tanto éxito. Y lo que hace graciosa a una persona no es su atractivo físico, es su forma de hablar y sus gestos.

El simple hecho de que alguien se interese por nosotros suele hacer que, además, nos llame más la atención en el plano sexual

3. Compórtate de acuerdo al lugar en el que estás

Aunque es cierto que se puede ligar en cualquier parte, no en todos los ambientes se puede hacer de la misma forma. Si en el trabajo sonreímos a un compañero lo más probable es que éste no piense que estemos ligando con él (aunque en realidad lo estemos intentando). En una discoteca, un bar o cualquier otro lugar en que todo el mundo presupone que la gente está más abierta al flirteo, bastan pequeños gestos para mostrar interés. En otros ambientes, sin embargo, no se puede ligar más que con una táctica a largo plazo.

Dice el refrán que “el roce hace el cariño”, y no le falta razón. La situación que nos rodea es muy importante y, aunque en un principio no nos atraiga una persona, el tiempo puede hacer que acabe gustándonos. Si alguien es amable con nosotros, y nos da su afecto, tendemos a crear un vínculo recíproco, que en muchas ocasiones se convierte en amor.

4. Habla pero, sobre todo, deja hablar

La conversación es muy importante en el proceso de cortejo, por varias razones. En primer lugar, claro está, nos sentiremos más atraídos por las personas con las que podamos mantener una charla interesante pero, además, en el transcurso de un intercambio verbal también se intercambian señales de interés romántico-sexual.

Un estudio dirigido por Alex ‘Sandy’ Pentland, director del laboratorio de dinámicas humanas del MIT (y uno de los pioneros del big data), analizó las conversaciones que mantenían potenciales amantes y descubrió que, lo que mejor predecía el éxito del flirteo, era la cantidad de interjecciones que los hombres realizaban cuando escuchaban a las mujeres. Expresiones del tipo “aha”, “sí”, “cierto”, “estoy de acuerdo”, hacían que las mujeres se sintieran escuchadas y eso hacía que su interlocutor les pareciera más atractivo.

La manera en que una mujer habla también puede ser señal de que está interesada en su interlocutor. Cuando ellas hablan de forma rápida y fluida es que están disfrutando de la conversación, si hablan de forma vacilante y torpees que, quizás, les estás aburriendo.

Lo que hace graciosa a una persona no es su atractivo físico, sino su forma de hablar y sus gestos

5. Acércate y toca

Si en algo coinciden todos los estudiosos del arte de ligar es que el contacto físico es el aspecto más importante del proceso. Nadie se siente realmente atraído por la otra persona si no hay tocamientos, pero claro, hay maneras y maneras de tocar. Y cada una debe realizarse a su debido tiempo. Si queremos crear un entorno amistoso (y potencialmente amoroso) con una persona a la que conocemos poco o nada debemos empezar con sencillos gestos como apoyar nuestra mano en su hombro o darle palmadita en la espalda.

A partir de ahí, debemos ir con cuidado. Cualquier otro tocamiento, si no se hace en el momento y el lugar adecuado, puede generar rechazo, pero resulta imprescindible para ligar. Lo primero que podemos hacer es rodear con nuestro brazo la cintura de nuestro objetivo o tocarle el antebrazo. Si vemos que no está incómodo ante estas clarísimas muestras de interés deberemos pasar a lo que realmente funciona: tocar la cara.

Una leve caricia en el rostro de la otra persona es la muestra más clara de que tu interés trasciende el tonteo insulso. Es el gesto más romántico que podemos realizar: si éste se corresponde con una mirada o algún gesto cariñoso es que has hecho bien el trabajo y es hora de pasar a la acción.