Sino quieres engrosar la lista de infieles que gritan ridículamente “esto no es lo que parece”, toma  nota de todo lo que debes tener en cuenta para que no te pillen con las manos en la masa.

aligncenter wp-image-69 size-full

El sexo nos hace más tontos. Nos da un subidón, nos creemos los amos del mundo y nos olvidamos que los demás no son idiotas y que llevamos escrito en la cara que estamos saltándonos a la torera el séptimo mandamiento. Si no quieres engrosar la lista de infieles que gritan ridículamente “esto no es lo que parece”, toma buena nota.


CUIDADO CON EL MÓVIL

¿Crees que tu pareja nunca le echa un vistazo? Pues, según una encuesta , el 60% de españoles mira a escondidas el de su pareja. Así que por mucho que te guste ese mensaje, bórralo antes de que sea demasiado tarde o ponte una contraseña a prueba de celosos hackers. O haz lo que hacen el 27% de adúlteros, según otra encuesta : cómprate un segundo dispositivo.  Aunque si lo pensamos con cabeza fría, es la medida más arriesgada porque te  descubren el otro teléfono ni el mejor abogado de Ally Mcbeal te podrá salvar.

También deberás tener cuidado con recibir o enviar mensajes a horas poco habituales, porque es uno de los indicios más claros de que algo extraño se está cociendo. No en vano, el 81% de aventureros envían mensajes desde un lugar tan poco inspirador para el romanticismo como el baño.


DESPISTES QUE TE DESCUBREN

Te olvidas de los cumpleaños, estás con cara de ensoñación en una reunión del colegio, ya no tienes con tu pareja los detalles de antes… Es difícil tener la cabeza en dos sitios a la vez y todos lo sabemos. Tu media naranja también. Por ello, si empiezas a fallar en lo básico, su primera intuición será que ya no tienes tanto interés porque se lo estás dedicando a otra persona.

aligncenter wp-image-71 size-full

Igualmente sospechosas son las muestras de cariño excesivo o los regalos inesperados cuando nunca te has prodigado mucho en este tipo de cosas. Está claro que te sientes culpable.


LOS CAMBIOS LOS CARGA EL DIABLO

Mujeres que antes iban a la peluquería una vez cada medio año y ahora se pasan cada semana. Hombres cuyo único deporte era levantar el mando a distancia y se ponen en manos de un marcial entrenador personal. Cualquier cambio repentino puede ser una sospechosa huella de infidelidad, según una encuesta realizada por SexPlace.

Compras excesivas de ropa, tratamientos de belleza e, incluso, nuevas aficiones que antes no despertaban ningún interés pueden desatar las señales de alarma. ¿Qué hacer, pues? ¿Presentarse ante el amante hecho unos zorros? La clave está en no exagerar, en no introducir demasiados comportamientos diferentes de repente.

LOS HORARIOS DISTINTOS TE DELATAN

Te quejabas de tu trabajo y ¿ahora acudes a reuniones en fin de semana? ¿Cómo es que te has apuntado a un curso de guitarra española justo después del trabajo con el agotamiento que llevas encima a esa hora? Es evidente que de algún sitio tienes que sacar las horas para ver al tercero en discordia. Pero ten en cuenta que cualquier lugar que se pueda comprobar es una bomba de relojería.

En estos casos, los mejores horarios son los que no implican grandes excusas: al mediodía, un día que puedas salir pronto del trabajo… Y si no, está el recuerdo de toda la vida del amigo/a coartada.